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La robótica y la IA rompen la "barrera del año" en la recuperación del ictus

Foto del escritor: Gogoa Mobility Robots
Gogoa Mobility Robots
hace 21 horas
4 min de lectura
"Nos hicieron creer que tras pasar la barrera del año ya no podíamos mejorar": pacientes y expertos reivindican una recuperación sin fecha de caducidad




Fotografía de grupo de los ponentes y participantes de la II Jornada de Salud y Neurorrehabilitación Robótica, organizada por GOGOA y el Hospital Quirónsalud Bizkaia con motivo del Día Mundial del Ictus.
Fotografía de grupo de los ponentes y participantes de la II Jornada de Salud y Neurorrehabilitación Robótica, organizada por GOGOA y el Hospital Quirónsalud Bizkaia con motivo del Día Mundial del Ictus.

Bilbao, 30 de octubre de 2026. El Hospital Quirónsalud Bizkaia y Gogoa Mobility Robots celebraron ayer la II Jornada de Salud y Neurorrehabilitación Robótica con motivo del Día Mundial del Ictus para analizar el presente y el futuro de la neurorrehabilitación. El encuentro reunió a profesionales sanitarios, investigadores, expertos en inteligencia artificial, representantes de la industria tecnológica y pacientes para abordar los avances que están cambiando el tratamiento de las secuelas derivadas del ictus.


La sesión puso de manifiesto un mensaje compartido por todos los participantes: la recuperación no termina necesariamente al cumplirse un año del accidente cerebrovascular. Los avances en robótica, inteligencia artificial, neuromodulación y realidad virtual están permitiendo seguir mejorando capacidades físicas y cognitivas incluso en pacientes considerados crónicos.


La apertura de la jornada corrió a cargo de Íñigo Uriarte, divulgador y superviviente de ictus conocido en redes sociales como @Ictuencer, quien compartió su experiencia personal y reclamó una mayor atención a las consecuencias cognitivas y emocionales que deja esta enfermedad. Uriarte denunció la falta de información que reciben muchos pacientes y familias tras el alta hospitalaria y reivindicó un acompañamiento psicológico temprano y continuado. "La vida después de un ictus es diferente y muchas de las secuelas son invisibles", explicó.


Los supervivientes reclaman más apoyo psicológico, información y acompañamiento tras el alta hospitalaria para afrontar las secuelas invisibles de la enfermedad -

La directora médica del Hospital Quirónsalud Bizkaia, Irune Cachorro, destacó durante la inauguración el compromiso del centro con el desarrollo de una atención cada vez más integral para estos pacientes, incorporando disciplinas y recursos que permitan abordar no solo la recuperación física, sino también las necesidades cognitivas, emocionales y sociales derivadas del daño neurológico.


Posteriormente, Carlos Fernández, cofundador y CEO de Gogoa Mobility Robots, explicó cómo la incorporación de exoesqueletos, sistemas de neuromodulación y otras tecnologías avanzadas está transformando la rehabilitación. Según señaló, una de las principales aportaciones de estos sistemas es la capacidad de obtener datos objetivos sobre la evolución de cada paciente. "Pasamos del 'te veo mejor' a saber exactamente cuánta fuerza ha ganado una persona o cómo ha mejorado su patrón de marcha", destacó.


La mesa redonda central reunió a Sara García, fisioterapeuta y Responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del Hospital Quirónsalud Bizkaia; Carlos Fernández, cofundador y CEO de Gogoa Mobility Robots; Aitor Gutiérrez, ingeniero e investigador en inteligencia artificial en Tekniker; Rocío del Pino, neuropsicóloga clínica e investigadora de Ikerbasque y Biobizkaia; y Pedro Luis Merelas, paciente de la unidad y superviviente de ictus.


Mesa redonda de la II Jornada de Salud y Neurorrehabilitación Robótica, con la participación de Sara García, Carlos Fernández, Aitor Gutiérrez, Rocío del Pino y Pedro Luis Merelas, quienes compartieron perspectivas clínicas, tecnológicas y personales sobre la rehabilitación y recuperación tras un ictus.
Mesa redonda de la II Jornada de Salud y Neurorrehabilitación Robótica, con la participación de Sara García, Carlos Fernández, Aitor Gutiérrez, Rocío del Pino y Pedro Luis Merelas, quienes compartieron perspectivas clínicas, tecnológicas y personales sobre la rehabilitación y recuperación tras un ictus.

Durante el debate, los expertos coincidieron en que la tecnología no sustituye al profesional sanitario, sino que amplía sus capacidades. La robótica permite repetir movimientos de forma intensiva y controlada; la inteligencia artificial facilita el análisis preciso de la evolución funcional; y los sistemas de monitorización ofrecen información objetiva para adaptar cada tratamiento a las necesidades reales de cada persona.


La tecnología permite medir de forma objetiva la evolución funcional de los pacientes, personalizando los tratamientos y marcando objetivos reales de recuperación

En este sentido, Aitor Gutiérrez subrayó el potencial de la inteligencia artificial para personalizar terapias y mejorar la monitorización de los pacientes, mientras que Rocío del Pino destacó el papel de la tecnología para extender la rehabilitación física y cognitiva más allá de la consulta, llegando incluso al propio domicilio del paciente.


Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el testimonio de Pedro Luis Merelas. Sufrió un ictus la mañana del 25 de diciembre de 2023 y, desde entonces, ha afrontado un largo proceso de recuperación. Al igual que Íñigo Uriarte, aseguró que durante mucho tiempo le hicieron creer que las mejoras solo eran posibles durante el primer año tras el ictus. Sin embargo, su experiencia reciente con el exoesqueleto de marcha HANK ha demostrado que todavía es posible seguir avanzando. Merelas relató cómo la rehabilitación robótica le ha permitido mejorar aspectos de la marcha y recuperar confianza en sus capacidades más de dos años después del episodio. Su experiencia fue la mejor prueba de que las posibilidades de recuperación no desaparecen al cumplirse un año del ictus y de que, con las herramientas adecuadas, las mejoras pueden seguir llegando años después y nunca es tarde.


Los participantes coincidieron asimismo en la necesidad de construir modelos asistenciales más integrales, que incluyan al paciente y su entorno familiar como parte activa del proceso terapéutico. Entre las principales demandas surgidas durante el encuentro destacaron la creación de itinerarios de seguimiento más claros, el acceso a apoyo psicológico desde las fases iniciales y una mejor coordinación entre los diferentes profesionales implicados en la recuperación.


La jornada concluyó con una reflexión sobre que el ictus no debe entenderse únicamente como un episodio agudo, sino como una condición cuyas consecuencias pueden acompañar al paciente durante años. Frente a ese desafío, la combinación de innovación tecnológica, trabajo multidisciplinar y participación activa de los propios pacientes se perfila como la mejor vía para que cada vez más personas puedan recuperar autonomía, calidad de vida y oportunidades después de un ictus.


 
 
 

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